Revista de artículos, entrevistas y ensayos de arte, comunicación, educación, cultura y sociedad.
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Tuesday, 24 de January de 2012
En medio de la vorágine de nuestras vidas, corriendo tras la noticia y otras veces inventándola, tratando de conectarnos con todo el mundo y a la vez alejándonos de las personas, siendo testigos del paso acelerado de la información sin comprender su impacto, intentando discernir entre qué es bueno y qué es malo, qué es útil y qué no es relevante, qué vende y qué no enriquece… siempre es bueno detenerse un instante y encontrar LA VERDAD en medio de tanto ruido.

En el marco de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores, el Papa Benedicto XVI ha publicado su mensaje para la 46a Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, a celebrarse el próximo 20 de mayo de 2012. En sus líneas, el Santo Padre nos lleva reflexionar sobre el equilibrio entre la palabra y el silencio, invitándonos a repensar nuestra manera de comunicar y de cumplir nuestra labor formativa. "El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido”, menciona en uno de los ejes de su texto.
En los procesos de comunicación que establecemos urge consolidar la coherencia entre la palabra y el silencio (reflexión-oración-soledad-contemplación), es imperante revalorar el sentido humanístico de la comunicación. Se trata, entonces, de comprender la importancia del silencio en nuestras vidas, no solo el referido al sonoro, también el silencio de mente, de cuerpo y de corazón. Por eso es oportuno reflexionar sobre lo que el Papa nos dice: "Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora (...) sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado".
Vivimos en un mundo en el que prima el interés de ser visto, escuchado, reconocido y valorado, en donde esa posición egoísta nos hace asumir un rol protagónico en las relaciones que establecemos, sin importar a quién tenemos al frente. En este caminar constante de apostolado, entendí que la comunicación es un proceso en el que las personas se comparten a sí mismas; comunicar significa salir al encuentro del prójimo y eso nos convierte en mensaje y medio a la vez, en seres comunicantes por naturaleza.
Bien alerta Benedicto XVI sobre la exigencia que nace del silencio: una comunicación que despierta la sensibilidad y la capacidad de escucha y que debe llevarnos a mejorar nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás: “Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de "ecosistema" que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos”.
Al revisar la información que fluye por los medios de comunicación parece que los comunicadores le tememos a esa exigencia. Nos cuesta comprender ese equilibrio entre la palabra y el silencio, peor aún nos resulta incómodo cumplir la verdadera misión a la que estamos llamados: llevar un mensaje edificante que transforme la mente y los corazones de las personas.
¿Te has puesto a pensar en cuánto daño hemos hecho a personas inocentes con nuestras palabras e imágenes?, ¿Cuántos honores mancillados, familias destruidas, corazones lastimados y pueblos enfrentados? Y todo por no detenernos un instante para escuchar, no solo la voz del “otro de la comunicación”, si no especialmente la voz de Dios.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | COMUNICACIÓN Y EDUCACIÓN | Comentarios (2) | Referencias (0)
Saturday, 14 de January de 2012
En estos días me he involucrado en un nuevo proyecto apostólico, un llamado especial que Dios me hace para promover la familia en medio de esta sociedad que parece creer menos en ella. Desde pequeño escuché mencionar que la familia es el pilar fundamental de la sociedad, sin embargo, y a pesar de toda la formación profesional y espiritual recibida, no ha sido hasta que he formado mi propia familia cuando entendí su razón de ser.

Durante mis quince años dedicados a la educación he visto pasar muchos jóvenes y adolescentes sumergidos en situaciones que los desubican dentro del mundo que les toca vivir, personas en constante riesgo y vulnerables a toda perversión social. En todos los casos, la raíz es siempre la misma: familias disfuncionales. Esas rupturas de la relación entre padres e hijos traen consigo falta de amor propio y baja autoestima en los más indefensos, que sumados a las carencias afectivas y a las inestables situaciones domésticas, se convierten en nido de futuras familias destruidas.
La globalización propone – y en algunos casos impone – el seguimiento de ciertos modelos de vida que develan una deshumanización de la familia, peor aún, en muchos países europeos se han instalado marcos legales que la sostienen, amparados por un seudo poder de los medios de comunicación que propalan mensajes pro aborto, en favor del divorcio y apologéticos de la anticoncepción, como estrategia de fuerzas económicas e ideológicas que solo buscan imponer un nuevo orden mundial, más consumista, más egoísta, más pragmático y más superficial.
Los medios de comunicación nos venden un modelo de “familia moderna” en el que las personas asumen roles y no compromisos, en donde la libertad significa hacer lo que se quiere y no lo que se debe. Basta ver los sit coms o las telenovelas norteamericanas y europeas para visitar hogares en donde no existe respeto, en los que el divorcio es la mejor solución ante una crisis la casa de familias en
La familia se ha visto atacada por modelos neo liberales de felicidad, en las que se despoja de todo compromiso y fidelidad al ser amado. La vida humana, en general, ha pasado a un plano secundario en este mundo hedonista y materialista, resultado de una cultura relativista y un individualismo cada vez más encarnizado, que solo nos conduce a la autodestrucción.
Por lo expuesto hasta ahora, pareciese que mi posición es culpar a los medios de comunicación son los culpables – o al menos en parte – del problema. No necesariamente, el problema es de personas, por tanto, de conciencias y corazones. Visto así, la comunicación debe tomar una perspectiva más humana y menos instrumentalista.
La comunicación es fundamental para sostener las relaciones humanas y la familia no es la excepción. Desde su perspectiva antropológica, la familia es la comunión de personas, por tanto es fundamental poner en común los intereses, posiciones, visiones y acciones de quienes la conforman. Está en nosotros, los comunicadores, padres de familia y educadores que amamos la vida, en asumir una lucha férrea ante esta bombardeo mediático, nos corresponde hacer viva la lección de nuestro recordado papa viajero: “Cuanto más pura sea la familia, tanto más sana será la nación” (Juan Pablo II, 12 de junio de 1999, Sandomierz, Polonia).
Ahora, con un matrimonio constituido y al margen de toda teoría recibida, he comprendido que debemos establecer la fe y el amor como los pilares de nuestras familias, consolidar el respeto y la sinceridad como las columnas de nuestros hogares, hacer de la paciencia y la tolerancia los estandartes de nuestras luchas, y convertir la comunicación y la comprensión en los motores de nuestras relaciones.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | REFLEXIONES DEBIDAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 17 de September de 2011
Estos fríos días han acentuado mi soledad y me han invitado a pensar en mí, a mirar dentro de mi corazón y a hablar con Dios. Hace tiempo que no me abro con Él, que no le permito decirme algo. Quizás el miedo a fallarle o tal vez vergüenza por los pecados cometidos. Es que son tantos tropiezos con la misma piedra que ya parece un juego, son reiterados los errores que me hunden más en el mismo hueco.

Regresé al Centro Pastoral después de mucho tiempo, convocado para asesorar al equipo de comunicaciones. En el fondo sabía que era un pretexto más. Mi corazón sabía que un palabra suya bastaría para sanarme. Entre tantas ideas sueltas y preguntas sin respuesta, comprendí una vez a qué estoy llamado.
Muchas veces nos negamos a aceptar que nuestro deber es hacer lo correcto, que no debemos desenfocar nuestra visión de vida y menos evadir nuestra misión como seres humanos. No queremos entender que más allá de nuestros deseos está la voluntad de Dios y que solos no podemos con todo.
Me preocupó ver poca gente. Por un instante extrañé esos tiempos en los que nos reuníamos alrededor de una oración, centrando nuestra amistad en el amor de Dios. Algunos decidieron buscar una vida más ligera y menos comprometida -como yo- y otros despegaron a buscar nuevos rumbos profesionales fuera de la ciudad. Hay quienes encontramos la excusa perfecta en las nuevas responsabilidades del trabajo y la familia. Esa noche, nuestra casa se sentía vacía y silenciosa.
Entendí nuevamente que debo ser humilde y respetuoso. Debo luchar con mi soberbia que solo me lleva a hacer más fríos mis días. Debo dejar de centrarme en las cosas materiales y vivir de las apariencias. Debo saber entender qué quiere Dios para mí y qué debo hacer por Él. Debo saber escucharlo y obedecerlo. Debo ser más que una buena persona, debo ser ejemplo para mi hijos y mis alumnos. Debo ser un mejor compañero y esposo, debo compartir para trascender.
En unas horas iré a misa, como cada domingo. Esta vez sin hipocresía, me quitaré la máscara y me reconciliaré en silencio con Dios. Porque sé que siempre está para mí, solo es cuestión de aceptar su invitación.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | REFLEXIONES DEBIDAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 13 de September de 2011

“El periodista debe ser eminentemente técnico, eminentemente ético y eminentemente humano. Si hacemos caso a estas tres perfecciones, seremos periodistas irreprochables, incapaces de aparecer como falsas deidades” (MJO).
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | REFLEXIONES DEBIDAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
Saturday, 06 de August de 2011
Estas semanas he estado más al tanto de mi hijo debido a que un accidente me ha postrado en cama, con una costilla fracturada y con el cuerpo casi inmovilizado. De tal forma me quedo con él largas horas, mientras mi esposa se encarga de hacer otras tareas de la casa y de la empresa. Hace unos días, estando solo con mi bebé, empezó a llorar de manera incontrolable, meciéndose en su hamaca y rascándose la cabecita. En mi impotencia por no poder alzarlo ni abrazarlo, ni siquiera acercarme a su cama, solo atiné a hablarle y cantarle una canción de cuna, hasta que le venció el sueño.

Me quedé pensando, muy apenado, en la forma que se había dormido, empecé a imaginar todo lo que mi bebé experimentaba en ese momento. Lo desprotegido que se habrá sentido, lo solitaria de su angustia, la impotencia de no calmar su malestar, la falta de amor que sentiría. Sé que me escuchaba y sentía que estaba cerca, pero imaginé por un instante que él querría que lo abrace y lo pegue a mi pecho, que lo arrulle y que le diga al oído cuánto lo amo... Lamentablemente, no estuve para él.
Estuve buen rato contemplándolo dormido, cuestionando la forma en que dejamos que nuestros hijos se desarrollen en la vida. Antes de los seis años, los despertares nocturnos son normales en los niños, y si no sienten cerca a sus padres es lógico que se sientan desprotegidos y amenazados frente a la oscuridad y la soledad. En algunas oportunidades he escuchado decir que los bebés nos manipulan, pero considero que cuando lloran ellos esperan atención de parte de sus padres o de los adultos que están a su cuidado. Si nadie acude a su clamor, entenderán que no vale la pena hacerlo y eso generará una sensación inevitable de desamor, falta de ternura e inseguridad.
Recientemente mi hermana Karla me compartió un blog en el que explicaban el Método Estivill, que consiste en aumentar progresivamente el tiempo que se deja llorar al bebé por las noches, hasta que se duerme. Al respecto, en el libro "Dormir sin Lágrimas" de Rosa Jové se explica que un niño que siente miedo y cuyo llanto no es atendido, segrega adrenalina y otras sustancias que hacen que en todo su organismo se active un estado de alerta (igual que en los adultos en situaciones de peligro). Llega un momento en que la amígdala, una parte del cerebro emocional, se colapsa. Entonces el organismo empieza a segregar nuevas sustancias (endorfinas, serotonina) para combatir ese estado de alerta, pues no se puede mantener por demasiado tiempo. Es entonces cuando el niño, drogado por su propio organismo, se duerme. ¿Ha aprendido a dormir? No. Se ha autodrogado En esto es que se basa el Estivill. Cuanto más pequeño es el niño, mayor es el estado de shock al que se le somete.
Ahora, por las noches estoy más pendiente de cómo duerme mi hijo, de los sobre saltos que tiene, de sus repentinos despertares. Al primer indicio, me acerco, lo acaricio e intento romper con el silencio de sus temores, susurrándole "Tranquilo, hijito. Papi está contigo". Quizás suene exagerado, pero no duermo tranquilo pensando en él… Definitivamente, la vida nunca más será igual. Solo intento que sea mejor para él.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | REFLEXIONES DEBIDAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 07 de June de 2011

· Apuesta a ganador. Las encuestadoras guiaron la opinión pública. Sus representantes pasaron de analistas a líderes de opinión. Se especuló el voto según sus resultados.
· La forma antes que el fondo. Los candidatos se preocuparon más en cómo decir las cosas y cómo mostrarse, antes de ser claros en sus propuestas. Sirvieron el cuy de PPK, el polo blanco de Humala y el tractor reciclado de Fujimori.
· La mejor defensa es el ataque. Sin propuestas claras sobre sus planes de gobierno, los candidatos se dedicaron a atacar a sus contrincantes y, en otros casos, a mostrarse como víctimas. Los debates fueron claros ejemplos.
· En la red. Las redes sociales jugaron un rol importante, pero no determinante. Los candidatos lograron conectarse por internet. Resaltó la arremetida de PPK en los jóvenes.
· Poder subjetivo. Algunos medios y periodistas apoyaron abiertamente a sus candidatos. En Lima, Bayly hizo ganar a Villarán. En la presidencial, el grupo El Comercio optó por PPK en la primera vuelta y contra Humala en la segunda.
· Personalizados. Los símbolos de los candidatos más mediáticos llevaron las iniciales de sus nombres, despojándose de toda asociación con sus partidos. Evidencia de la personalización de la campaña y de la carencia de institucionalización.
· Maten al líder. Estar a la cabeza de la carrera por largo tiempo sobre expone al candidato, lo hace blanco de ataques y hace más visibles sus errores. Lourdes Flores fue víctima cuando parecía ganadora. Castañeda entró liderando y lo desinflaron. Toledo punteó gran parte de la campaña y terminó relegado.
· El pez por la boca muere. Algunos voceros se fueron de boca, mostrando incoherencias con sus candidatos y descoordinación en sus organizaciones. Pecaron de sinceros y les bajaron el dedo. Jorge Trelles hizo célebre su frase “Nosotros matamos menos”.
· Lo que le gusta a la gente. Humala fue modificando su plan de gobierno según la tendencia del público y sus nuevos aliados políticos. Válido para unos, inapropiado para otros, pero efectivo en términos comunicacionales.
Quedan otras lecciones en el tintero, pero las expuestas permiten ver cómo el público percibe los mensajes e interactúa con los "productos" y los medios.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | EMPRESA Y GESTIÓN CORPORATIVA | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 10 de May de 2011
Siempre me dijeron que soy muy apasionado para hacer mis cosas y pensé que el mejor legado que podía dejar era la convicción y el compromiso de luchar con pasión por nuestros sueños. Sin embargo, a pocas semanas de nacer mi primer hijo hice una revisión sincera de mi vida y me pregunté si es que tenía algún pendiente conmigo mismo. ¿Con qué autoridad moral le podía enseñar a mi hijo si es que yo tenía sueños por concretar?

A los seis años descubrí en la música una fuente de energía incalculable que con el tiempo se convertiría en un inagotable mar de posibilidades expresivas. Mi paseo entre melodías, ritmos y armonías permitió reconocer que la pasión es el combustible que me mueve hacia lo que anhelo y me hace feliz.
La música me enseñó a ponerle pasión a lo que hago y solo así le encuentro sentido a las cosas. Si bien la pasión estremece, envuelve, eleva y excita, hay que saber canalizarla, entender por qué y para qué te sirve.
Como asesor de empresas, he llevado esta reflexión al terreno de las organizaciones, pues suelo encontrar gerentes, ejecutivos y colaboradores desanimados, estresados, cansados, limitados y problemáticos. El común denominador: personas que han perdido la pasión para hacer las cosas. Lo más preocupante es que no solo en lo laboral, también en su vida personal.
En estos tiempos acelerados, en donde el stress es la mayor enfermedad de la gente, solemos postergar sueños para enfrascarnos en el trabajo. A más grande tu sueño, más grande el esfuerzo y más importante la pasión que debes poner para lograrlo.
Pero, ¿Cómo descubrir esa pasión? Es importante ser disciplinado, perseverante y establecer hábitos para dosificarla. Hay que reconquistarse permanentemente, retroalimentarse de esa energía. Para algunos es más fácil que para otros, por eso es conveniente darte tu espacio y tu tiempo. Dedícate a ti, explórate, diagnostícate... conócete.
En algún momento de mi historia decidí dejar la música para darle paso a mi profesión de comunicador. No me arrepiento, pero sé que el mejor regalo que le puedo dar a mi hijo es ser consecuente con lo que pienso. Sí, me doy cuenta que tengo un sueño inconcluso: grabar un disco con mis canciones.
Lo que me lleva a tomar esta decisión, es precisamente la pasión, la misma que me alimentó de niño y me alborotó de adolescente, la que de joven me disciplinó y de adulto me orienta adecuadamente. Apasionarte con tu trabajo es encontrarle sentido a lo que haces, es hallar la chispa que mantiene viva esa energía.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | EMPRESA Y GESTIÓN CORPORATIVA | Comentarios (0) | Referencias (0)
Tuesday, 26 de April de 2011
Como buena maestra de lenguaje y literatura, mi madre siempre me corrigió los textos que escribí cuando era niño. Ella decía: "Uno escribe como habla y habla como piensa". Por eso puso especial interés en desarrollar en sus hijos un pensamiento crítico que nos permita tener lógica para expresarnos correctamente.

Los nuevos medios de comunicación han incorporado nuevas formas de construcción de los mensajes, en las que prevalece la inmediatez en un mundo siempre acelerado. Ante la necesidad de una comunicación cada vez más rápida, asistimos a la evolución de un sistema escrito-coloquial, caracterizado por la omisión de vocales, la ausencia de signos de puntuación, la abreviación indiscriminada e infundada de las palabras, además de la incorporación de elementos icónicos para evidenciar estados de ánimo y reacciones.
Los nuevos públicos, conformados especialmente por niños, adolescentes y jóvenes, han trastocado las normas de la gramática y la sintaxis. Más preocupante aún, si observamos que estos han pasado de ser meramente consumidores a productores incansables de contenidos, lo que los especialistas denominan prosumers o prosumidores. Esta condición hace que sus nuevas formas de escribir tengan un impacto relevante y -guste o no- establezcan referentes, modelos y pautas a seguir.
La teoría de la comunicación nos indica que los procesos hay que contextualizarlos para poder comprenderlos. De ser así, estos públicos deberían saber utilizar correctamente el lenguaje en circunstancias formales. Es decir, deberían saber diferenciar los contextos en los que usan cada tipo de lenguaje. Sin embargo, en la práctica no sucede así, y vemos que no logran distinguir estos contextos y escriben mal en donde les toque interactuar.
En aras de tener mayor impacto en los públicos objetivo, la publicidad ha incorporado estas nuevas formas de sintetización del lenguaje. Aunque la creatividad nos da libertad para la construcción de los mensajes, cabe preguntarse si es conveniente o no. Tal vez algún publicista diga que su labor no es pedagógica, más bien es comercial.
Quizás sea oportuno recordar las recientes declaraciones de Mario Vargas Llosa en las que critica duramente a los jóvenes que usan internet, indicando que "si escriben así es porque piensan como monos". A estas alturas de mi vida, las palabras de mi madre cobran más sentido. Como maestro y comunicador entiendo que la comunicación debe estar para construir y gestar desarrollo, no para destruir y retroceder.
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | EMPRESA Y GESTIÓN CORPORATIVA | Comentarios (0) | Referencias (0)
Monday, 14 de February de 2011
Que el amor de DIOS reine siempre en nuestros corazones.
Con fe!
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | REFLEXIONES DEBIDAS | Comentarios (0) | Referencias (0)
Friday, 31 de December de 2010
Con el deseo sincero que cada día seamos mejores que ayer...
¡Con fe!
Por: JOSE ANTONIO ULLOA CUEVA | RODANDO IDEAS | Comentarios (0) | Referencias (0)